Halford John Mackinder, considerado como el padre de la geopolítica, fue el primer geógrafo titulado por la prestigiosa Universidad de Oxford en 1887, donde impartió clases hasta 1905 creando el primer departamento de geografía en esa universidad. Este autor inglés desarrolló varios trabajos, pero la obra que explicaremos a continuación y la que nos interesa es la Teoría del Heartland desarrollada en su libro Democratic Ideals and Reality publicado en Londres en 1942. Aunque anteriormente ya sentó las bases de esa teoría en su trabajo El pivote geográfico de la historia en 1904 donde pudo exponerlo en 1919 en la Conferencia de Paz de Versalles con una serie de cambios de planteamiento debido a la I Guerra Mundial y a la Revolución bolchevique.

“Who rules East Europe commands the Heartland:
Who rules the Heartland commands the World-Island:
Who rules the World-Island commands the World”*
(Mackinder, 1942: 18)
*Traducción: Quien controla Europa del este, dominará el Heartland. Quien controla el Heartland, dominará la Isla Mundial. Quien controla la Isla Mundial controlará el mundo.
Mackinder partía de la idea en 1904 que la nación que controlase u ocupase la Región Pivote (Figura 1) tendría una ventaja superior respecto a las demás. Situaba esta región de superioridad en Euro-Asia, una buena parte de dominación la tenía el Imperio Ruso y posteriormente la Unión Soviética, pero abarca otras regiones geográficas. Afirma que la zona interna de Asia y el Este de Europa son el centro estratégico de la Isla-Mundial (Europa, África y Asia), no solo porque pivota entre los tres continentes poseyendo una posición que le dota de una influencia total, sino porque según el geógrafo, la única forma de entrar en la región pivote es por vía terrestre, a través del ferrocarril, ya que por mar es inaccesible para cualquier potencia marítima por su cercanía con el Océano Ártico.

La Región Pivote era muy importante porque además de ser el territorio más grande del mundo con una morfología terrestre particular, eso se traducía en extensas tierras para cultivar, en explotación de los recursos naturales y energéticos, y en la creación de una red de comunicación ferroviaria que reduciría los costos comerciales en comparación con el transporte marítimo.
Según Mackinder, la historia del mundo es la lucha de una Potencia Marítima Dominante (Gran Bretaña o Estados Unidos) y una Potencia Terrestre Dominante (Francia, Alemania y especialmente Rusia) que se ubica esta última en la Isla-Mundial (Europa, África y Asia).
La Potencia Marítima Dominante nunca puede dominar el mundo porque tiene el mar y el Océano Atlántico como una barrera que le impide la presencia y la penetración en la Isla-Mundial. Y a esto se le suma que mantener los envíos de suministros es terriblemente costoso (por eso actualmente Estados Unidos hace uso de la OTAN en Europa); pero además esa Potencia Marítima Dominante es inatacable, ya que la Potencia Terrestre Dominante se encuentra con el mismo impedimento del mar y del océano. Por ejemplo, Estados Unidos y Gran Bretaña nunca han sido ocupados en la historia moderna, ni si quiera los británicos durante la II Guerra Mundial por este problema. Sin embargo, la Potencia Terrestre Dominante solo puede ser una amenaza si una nación controla toda la gran Isla-Mundial o si existe una gran alianza que parta del eje París, Berlín, Moscú.
Entonces, ¿Cuál es la solución que propone este autor para impedir que Rusia y Alemania se alíen y consigan tener ese poder continental?
En 1919 tras la I Guerra Mundial, Mackinder expone este modelo añadiéndole una serie de preocupaciones debido al triunfo de la Revolución bolchevique. Cuando Rusia recupera Bielorrusia y Ucrania esto le genera una alarma. Por tanto, Mackinder advirtió que si Rusia se aliaba con Alemania esto supondría una amenaza para el dominio global británico, y para bloquear esta posible superioridad geoestratégica había que poner una cuña entre Alemania y Ucrania. Esa órbita de países la denominó Buffer States (Estados Tapón [Figura 2]) y tenía que estar dominada o al menos tenía que estar bajo la influencia de los británicos. La intención era que Rusia y Alemania no estuviesen “físicamente unidas”, y por otra parte, Rusia tenía que estar lo más lejos de las costas británicas.

Tras la I Guerra Mundial surgen una serie de países a causa del planteamientos de los Estados Tapón: se independiza Polonia siendo reconocida en el Tratado de Versalles (donde se reconoce el principio de autodeterminación nacional) tras 123 años de ocupación extrajera. Ocurre lo mismo con los Estados Bálticos: Lituania y Letonia se independizan en 1918 y Estonia en 1919 siendo reconocida por Rusia en el Tratado de Tartu. Se desintegra el Imperio Austro-húngaro surgiendo Checoslovaquia, Hungría y el Reino de Yugoslavia. Además, se intentó independizar Georgia liderada por los mencheviques con el apoyo británico pero en 1921 acaba bajo la órbita soviética. Hay que decir que todos ellos, sobre todo Polonia y los Países Bajos estaban bajo fuerte influencia británica.
Por otra parte, se utilizaría a Polonia en la Guerra polaco-ucraniana (1918-1919) para que esta se expandiese lo más al Este posible para alejar a Rusia de Alemania. En ese surgimiento de nuevos territorios que hubo tras la desintegración del Imperio austro-húngaro, Polonia exigía una región llamada Galitzia, que le había sido dada a Ucrania. Este conflicto territorial en un primer momento no estuvo apoyado por el gobierno británico porque rompía lo establecido en el Tratado de Versalles pero el gobierno francés sí apoyó la reclamación de los polacos. Ucrania poseía los campos petroleros de Drohobych, que estaban en esa región de Galitzia que reclamaba Polonia, y que era de gran interés para las potencias. Finalmente, el Consejo de los Aliados permitió que Polonia se anexionase a Galitza pero Ucrania dejaría de ser un estado independiente y acabaría anexionándose a la Unión Soviética.
Los primeros años de la II Guerra Mundial, Hitler gozaba de una ventaja superior a la de sus enemigos. Desde un punto de vista geoestratégico, los británicos eran invencibles porque tenían a Estados Unidos cubriéndoles las espaldas, pero de la misma manera que Alemania lo era teniendo a la Unión Soviética completamente neutralizada por ese pacto de no agresión. Pero Hitler comete el error en 1941 de enfrentarse a los soviéticos, y tras cuatro años de frentes abiertos en el oeste y este de Europa, Alemania pierde la guerra y la URSS toma Berlín en 1945 estableciéndose en el Elba. Ante esta situación, los temores de Mackinder se cumplieron porque muchas de aquellas naciones que surgieron después de la I Guerra Mundial fueron absorbidas como países satélites de la URSS.
En el libro Operación Impensable del historiador inglés Jonathan Walker vemos la obsesión que tenía Churchill en sus últimos días de liderazgo por el control de Polonia y de los Estados Bálticos. Aquí observamos una transición de poder y de liderazgo que comenzaba a tener Estados Unidos con el presidente Truman, naciendo esa política global anticomunista llamada <Doctrina Truman> que tenía como fin desmantelar la influencia y existencia del bloque soviético de Stalin, comenzando así la Guerra Fría.
¿Qué hace Estados Unidos para recuperar la independencia y la influencia de aquellos países de la Europa del este?
Pues repite la anterior estrategia de los británicos durante toda la Guerra Fría utilizando la teoría de George F. Kennan, la <Política de Contención>: hay que debilitar y aislar a los soviéticos de Europa central y de los Estados Tapón para eliminar toda influencia en la región. Una vez que estén debilitados se utilizará la <Política de Rollback>: que los soviéticos retrocedan hasta Rusia. Hay que decir que este tipo de estrategias se utilizó en todo el mundo, tanto en el Pacífico como en el Atlántico en su lucha contra el comunismo.
Por tanto, cuando cae el muro el de Berlín en 1989 y se desmantela la Unión Soviética en 1991, vuelven a reaparecer como estados independientes Lituania, Letonia, Estonia, Bielorrusia, Ucrania, Georgia, se desmantela Yugoslavia (Eslovenia, Croacia y Serbia) en aquella invasión de 1999, surge la República Checa y Eslovaca, y se independiza Polonia, y no solo se independizan, sino que algunos son acogidos años más tardes dentro de la OTAN (exceptuando Bielorrusia y Ucrania). Esta expansión en los últimos años que ha hecho la OTAN ha roto por completo las promesas que se le hicieron a Rusia tras la caída de la URSS.

Si nos fijamos, la OTAN se creó para luchar durante la Guerra Fría contra la URSS, pero cuando el bloque soviético se desmantela, ¿Por qué se sigue manteniendo esta organización si Rusia ya no es comunista? Una de las respuestas es que hay que contener a Rusia y también a China siguiendo la Teoría del Heartland, para que así Estados Unidos tenga el control político y económico de la zona como estamos viendo con la pugna comercial del gas.
En la Figura 1 del mapa que adjunté anteriormente, hay una línea imaginaria que se llama Inner or marginal crescent, que se inicia desde los Estados Bálticos cruzando la zona de Ucrania, Crimea, Siria, las regiones del Caspio, hasta llegar a China conteniéndola. Si nos fijamos en ese recorrido, actualmente la mayoría de los conflictos bélicos de Estados Unidos y Rusia están en esa zona. Mackinder decía que la mayoría de los recursos energéticos estaban en ese cinturón interior del continente, siendo la zona más importante del mundo.
La situación geopolítica actual nos lleva a la pugna por el control de la Europa del este, que significa controlar el Heartland. Si cogemos un mapa podemos observar que Ucrania está en el corazón del continente ya que hace frontera con Rusia, Bielorusia, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Moldavia y comparte el Mar Negro con Bulgaria, Turquía y Georgia. Por tanto, estamos hablando de una zona de conflicto y de una región geoestratégica de vital importancia que sirve para contener a Rusia en sus fronteras. La cuestión de Crimea sirvió para que Rusia siga teniendo presencia e influencia en la zona y además es una región estratégica que también le da salida hacia el Mediterráneo. La crisis que estamos viendo en Ucrania es una declaración de intenciones.
Teniendo en cuenta esto, lo que ha deseado Rusia en estos últimos veinte años de cara a su política exterior es ampliar sus zonas de influencias en el mercado. Lo que define la etapa de Putin es su nuevo liderazgo internacional, devolviéndole a Rusia un papel de importancia en las grandes cuestiones globales en comparación con la década de 1990. En esta pugna económica y geopolítica, Estados Unidos no puede ni quiere permitir que Rusia sea la proveedora de los recursos energéticos de Europa y del resto del mundo. Siguiendo la lógica de Mackinder, lo que la OTAN y Estados Unidos están haciendo es rodear y cercar a Rusia para que no tenga influencia política y económica con los demás países (sobre todo con las regiones postsoviéticas).

Por último, la cuestión comercial que subyace en este conflicto es perjudicial para Europa. A España le beneficiaba el gas de Rusia ya que nos sale más barato como así establecieron Merkel y Putin con el proyecto europeo de NordStream 2. Sin embargo, el Gobierno de España ha decidido comprárselo a Estados Unidos que es el doble de caro inflando así los precios del carburo para dejar claro de qué lado está en una pugna de poder que ni nos va ni nos viene. Es triste que Europa y los países miembros no tengan voz propia para defender sus propios intereses y nos arrastren a guerras que son completamente innecesarias. Como decía Tucídides: “Las grandes naciones hacen lo que quieren, mientras las pequeñas aceptan lo que deben”. (Citado por Noam Chomsky: Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de Estados Unidos, Byblos, 2005, pág. 28)









