INTRODUCCIÓN
Partamos de que la vejez comienza tras la andropausia en hombres (reducción de la testosterona) y la menopausia en las mujeres (cese de la menstruación). Ambos tienen lugar, normalmente, entre los 45-60 años.
El envejecimiento va provocando el deterioro progresivo general del cuerpo humano, hasta comprometer cualquier actividad diaria, entre ellas el sexo. A pesar de ello, la sexualidad en edades avanzadas sigue siendo posible, natural, deseado y beneficioso.
Sin embargo, suele ser un tema tabú, quizá alimentado por barreras culturales, lo que limita una discusión abierta tanto con profesionales de la salud, como con la pareja y familiares. De esa manera, el adulto mayor que desea mantener una vida sexual activa (no existe una frecuencia en concreto para definirla, varía según persona) puede percibir un acceso limitado a la información y falta de apoyo y/o soluciones en problemas de disfunción sexual.
Dada la creciente importancia del tema en relación al aumento de la esperanza de vida, las mejores condiciones de salud en la población adulta mayor y el desconocimiento del personal de salud en esos temas, es necesario buscar y sintetizar la evidencia dirigida al entendimiento de la sexualidad en las personas mayores.
FRECUENCIA
Diferentes autores como Lee (2016) han descrito que normalmente los adultos en esta fase llevan a cabo relaciones sexuales un mínimo de 2 veces al mes (incluyendo la masturbación con uno mismo).
Por otro lado, Palacios Cena (2012), menciona que el 62,3% de los hombres y un 37,4% de las mujeres se mantienen sexualmente activas en la vejez, lo cual disminuye significativamente a partir de los 75 años.
Finalmente, Silva (2006) evidenció que más del 50% de los adultos mayores de 70 años tienen relaciones sexuales regulares con menor presencia de deseo sexual en mujeres, pero con un grado de satisfacción sexual similar entre ambos géneros.
IMPACTO
Se asocia la satisfacción sexual en la vejez con una buena calidad de vida; mejor relación matrimonial, mayor conservación cognitiva en términos genéricos, destacando la memoria y la inteligencia general (Thompson et al, 2011).
Por otro lado, la disminución del deseo sexual suele verse acelerado por trastornos como la depresión, la diabetes, dolores crónicos, demencias (Lonnèe-Hoffmann et al, 2013).
En estas edades, los principales indicadores de una buena vida sexual son; tener una función cognitiva preservada, tener una buena percepción de imagen corporal, tener una buena salud mental y física, y tener una pareja estable (Palacios-Cena, 2012).
COMUNICACIÓN
Al menos una tercera parte de los adultos mayores se siente incómodo hablando de sexo con su pareja. Está incomodidad no varía sustancialmente al hacerlo con un doctor o familiares. Curiosamente, apenas el 10% de los profesionales médicos en atención primaria preguntan sobre temas de interés relacionados con la sexualidad como pueden ser la frecuencia, conductas de riesgo o enfermedades de transmisión sexual (Ama et al, 2013).
HOMOSEXUALIDAD

El problema de la exclusión y discriminación de las personas mayores es constante en la sociedad y, desde luego, afecta a todo el colectivo de mayores, incluyendo el colectivo LGTBI (Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales). Sin embargo, la exclusión de las personas homosexuales puede llegar a ser extrema en la vejez, puesto que viven en una situación de mayor aislamiento de las redes sociales, asociaciones y comunidades, y constituyen un grupo sumamente vulnerable a la exclusión y a la discriminación.
Todo esto puede deberse a que al ser un tema relativamente nuevo en el ámbito público muy pocas personas mayores se habían declarado oficialmente homosexuales, ya que la mayoría de ellos, cuando eran jóvenes, debieron reprimir su orientación sexual por miedo a represión y/o discriminación.
Por otro lado, el carácter permeable de la comunidad homosexual, es decir, en ella también podemos encontrar los tan populares prejuicios y estereotipos relacionados con la vejez. Por último, otra razón tiene que ver con la imagen de la juventud eterna que proyecta el colectivo homosexual, dentro de la cual las personas mayores no encajan.
Todo esto provoca que la persona mayor homosexual tenga aún mas problemas para disfrutar de su sexualidad.
DISFUNCIONES SEXUALES EN LA VEJEZ
En el caso del hombre, a partir de los 50 años, la disfunción eréctil y la falta de deseo son las más frecuentes. Entender y aceptar que su pene para alcanzar una erección requiere más tiempo que cuando joven, parece ser una amenaza, un desafío. Si ese desafío es bien aceptado por los dos integrantes de la pareja como parte del juego erótico, la relación sexual transcurrirá en un clima de armonía y sensualidad. Excluyendo las causas orgánicas, el deseo sexual disminuye debido a la monotonía de las relaciones sexuales, al estrés, a los excesos en la alimentación y principalmente a la ansiedad, es decir, al temor a un pobre desempeño. A su vez, la eyaculación precoz también es muy común.
En cuanto a la mujer, el paso por la menopausia no tiene por qué dejar consecuencias negativas, siempre y cuando no venga acompañado de algún trastorno. Sin embargo, al igual que el hombre, el proceso de excitación es más lento, pudiendo variar la lubricación vaginal de 20 segundos cuando se es joven hasta los 5 minutos, por lo que se recomienda tener paciencia. También aparece la dispareunia (dolor vaginal ante la penetración). Finalmente, se ha comprobado que la falta de actividad sexual contribuye a los cambios involutivos vaginales (irritación, dolores en la penetración, sequedad…).
CONCLUSIONES
- La mitad de los hombres y mujeres mayores de 60 años son sexualmente activos
- Una vida sexual activa se relaciona con una mejora en la calidad de vida y una buena relación matrimonial
- Aparte de la disfunción eréctil y la menopausia, trastornos como la diabetes, la depresión o las demencias aceleran la disminución del apetito sexual
- Por otro lado, factores como un adecuado nivel cognitivo, educativo y una pareja estable favorecen el mantenimiento de una vida sexual activa sana.
- A pesar de que el cuerpo envejezca, la sexualidad se mantiene como una actividad posible y beneficiosa para el adulto mayor.
- El adulto mayor encuentra dificultades para comunicarse sobre esta temática.
Referencias
- López-Ramos, Hugo, et al. «Sexualidad en el adulto mayor, conductas y retos–revisión de la literatura.» Revista Urología Colombiana/Colombian Urology Journal 28.02 (2019): 121-129.
- Lee DM, Nazroo J, O’Connor DB, Blake M, Pendleton N. Sexual Health and Well-being Among Older Men and Women in England: Findings from the English Longitudinal Study of Ageing. Arch Sex Behav 2016;45(01):133–144
- Palacios-Ceña D, Carrasco-Garrido P, Hernández-Barrera V, Alonso-Blanco C, Jiménez-García R, Fernández-de-las-Peñas C. Sexual behaviors among older adults in Spain: results from a population-based national sexual health survey. J Sex Med 2012;9 (01):121–129
- Silva JM, Ramírez DC. Comportamiento sexual en la población mayor de 70 años. Rev Urol Colomb. 2006;14:71–76
- Wang V, Depp CA, Ceglowski J, Thompson WK, Rock D, Jeste DV. Sexual health and function in later life: a population-based study of 606 older adults with a partner. Am J Geriatr Psychiatry 2015; 23(03):227–233
- Lonnèe-Hoffmann RAM, Dennerstein L, Lehert P, Szoeke C. Sexual function in the late postmenopause: a decade of follow-up in a population-based cohort of Australian women. J Sex Med 2014;11 (08):2029–2038
- Ama NO, Ngome E. Challenges faced by older women in Botswana in accessing services that address sexual and reproductive health, and family planning needs, in Botswana. S Afr Fam Pract 2013;55 (03):281–288
- Arrondo, José Luis. «La sexualidad supone disfrutar, comunicarse, sentirse mejor y estar más sano.» Revista Internacional de Andrología 6.4 (2008): 260-264.
- Luis-González, Carina, and Laura Aguilera-Ávila. «Múltiple discriminación: homosexualidad y vejez.» Trabajo Social Global-Global Social Work 9.16 (2019): 225-247.









