El personal sanitario del centro de salud La Coma, en Paterna, recibió insultos y amenazas por parte de varios pacientes al solo atender este lunes con cita previa, ya que dos de los cuatro médicos de la plantilla estaban de baja.
Ante la espera, los allí presentes comenzaron a insultar y amenazar a los doctores cuando estos les derivaban al centro El Clot de Patera en caso de no tener cita previa, motivo por el que la Policía tuvo que acudir al lugar.
La Conselleria de Sanidad, por su parte, ha tenido que salir a dar explicaciones de lo sucedido, asegurando que este lunes tuvo que cerrarse el centro de salud a las personas sin cita porque de los tres médicos que había con agenda, una estaba de baja, aunque se incorporará este martes.
Además, recalcan, que aunque en este centro de salud debería haber cuatro médicos, el cuarto aún no se ha incorporado y un tercero se encuentra de baja, pero volverá este martes, por lo que el lunes solo atendían dos facultativos.
Es un centro médico conflictivo
Al parecer, no se trata de la primera vez que se viven situaciones similares en el mismo centro médico, y que es un ambulatoria bastante conflictivo. Pese a esto, los agentes de la Policía Nacional afirman que la seguridad está garantizada.
Los motivos, en esta ocasión, que generaron la trifulca, es que dos médicos tenían que atender al doble de pacientes, por lo que se generó «bastante tensión» en el centro de salud, «hubo amenazas y gritos al personal y acudió la Policía», aunque indican que la instalación «no se cerró en ningún momento».
Explican que, además de los facultativos de baja, también había de baja personal de otras categorías, y añaden que es un centro de salud en el que «ya hay una falta de plantilla estructural y esto se une a que las bajas no se están cubriendo».
Colapso sanitario
A la entrada de las instalaciones se encuentran siempre dos guardia jurados que solo permiten acceder a consulta a aquellos que presenten identificación y comuniquen el motivo de la visita al doctor, para así evitar males mayores.
Sin embargo, desde el centro advierten que en numerosas ocasiones están al borde del colapso, puesto que tienen atender a unos 70 u 80 pacientes diarios, haciendo horas extras casi a diario, muchas veces hasta cinco horas.
Ante esta situación, en la que hay dos médicos en lugar de los cuatro habituales por falta de cobertura de una vacante, no pueden atender urgencias durante su jornada por esa saturación y las derivan a Paterna.
Ana Peláez, delegada de CSIF en el departamento Arnau-Llíria, asegura que el centro de salud no está cerrado pero hay una falta de personal que no puede ser sustituido y que «no da abasto» ante un tipo de usuario «muy demandante y amenazante».
Según explica, el personal de enfermería sigue funcionando al cien por cien pero no hay médicos, solo dos para atender a los pacientes, la demanda de atención es «inasumible» y el usuario se ha vuelto «muy agresivo con el personal».
En los centros de salud, indica, «las administrativas del mostrador están hartas de recibir insultos, hay gente muy alterada que lo paga en ellas», y añade que entre el personal sanitario hay «gente con ansiedad, que se medica, que va llorando a trabajar. Esta ola está siendo tremenda».







