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Pérez: “Esperaba que los dos operarios estuviesen en una burbuja de aire”

Un rescatador del Puerto de Castellón recuerda lo que vivió la noche del accidente

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Iván Pérez es un voluntario de la Cruz Roja en el Puerto de Castellón. Hace una escasa semana y media participó en el rescate del barco volcado en la zona portuaria. El joven rescatador de 23 años narra sus experiencias y relata todo lo qué vivió esa noche de finales de mayo. “Un compañero cogió una bota del agua por si a los bomberos o policías le servía de ayudar para identificar a las victimas”, explica Pérez como preludio de lo que se iba a encontrar durante la noche, nada, unas botas pero ni rastro de los dos cuerpos desaparecidos.

Sin embargo, al iniciar la operación el voluntario tenía esperanzas. “Esperaba que los dos desaparecidos estuviesen respirando en una burbuja de aire dentro del barco mercante”, revela Pérez. Por ello, al ver esa infraestructura de hierro flotando boca a bajo uno de sus compañeros “se subió encima y con un mosquetón comenzó a golpear el casco por si esos golpes recibían una respuesta desde dentro”, informa. Por el contrario de lo que se deseaba, no se escuchó nada. De hecho, a esas alturas no sabían cuántos desparecidos habían, según relata Pérez.

“Emergencia. Acuda a base. Vidas en peligro”

Todo empezaba horas más pronto. “Son época de exámenes en la universidad, así que estaba estudiando en la UJI, porque en mi casa hay demasiado ruido”, inicia el rescatador. Cuando acabó de estudiar se dispuso a coger el tram que le lleva directo a su distrito, el grao de Castellón. Ahí fue cuando recibió el mensaje. “De normal, cuando una urgencia o un simulacro te mandan el mensaje: ‘Emergencia. Acuda a base’”. Por el contrario, no fue lo que leyó Iván en su bandeja de mensajes. ‘Emergencia. Acuda a base. Vidas en peligro’ se podía ver en su móvil. “Si fuese otra cosa no hubiese ido, porque iba a tardar mucho en presentarme en la base”.

No obstante, “al tratarse de una emergencia con vidas en peligro, aunque llegué tarde por el tram, fui”, recuerda Pérez. Después de dejar corriendo las cosas en su casa, siguió esprintando dirección la base y por el camino “me recogió un compañero en el coche y fuimos los dos juntos”, explica.

Acto seguido de llegar al centro de la Cruz Roja, unos compañeros ya estaban yendo al accidente con una embarcación. Pérez informa que las órdenes eran equiparse y esperar para relevar a los compañeros de antes. “La cosa iba para largo”, anuncia el rescatador.

Llegado a la zona del accidente

Cuando Pérez llegó a la zona del accidente ya habían pasado veinte minutos de la catástrofe. El rescatador señala que en el momento que se presentó los tripulantes y demás afectados ya estaban fuera del agua. Y fue en ese momento en el que dictaminaron que faltaba un navegante y un estibador. Seguidamente Pérez comenta: “no tenemos equipación para bucear, así que nos quedamos por fuera, sobre todo por la lucha contra la contaminación”.

El voluntario informa que aproximadamente una hora y media o dos horas después llegaron los bomberos y el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS). En ese momento se empezó la búsqueda bajo el agua. Pero “al poco tiempo el barco comenzó a balancearse bajo el agua y entre estos peligros y la falta de luz –ya era de noche-, los buzos desistieron de estas labores hasta el siguiente día”.

Al día siguiente

Al día siguiente, “llegaron un robot y un helicóptero”, añade el rescatador. Pero Pérez no pudo verlo ya que debía estudiar para los exámenes que tiene durante estas semanas. Todos los cuerpos de rescate siguieron buscando un pie para las botas que encontraron el día anterior, el servicios de la Cruz Roja siguió vigilando el barco y su posible contaminación e Iván, tras estar toda la noche trabajando, pudo ir a la universidad para estudiar. Sin embargo, no podía dejar de pensar en el estibador que a día de hoy sigue desaparecido.

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